El monitor fetal es la herramienta que permite detectar a tiempo que un bebé está sufriendo falta de oxígeno durante el parto. Registra la frecuencia cardíaca del feto y las contracciones de la madre, y cualquier alteración en ese trazado que manifieste una pérdida de bienestar fetal debe activar una respuesta inmediata del equipo médico. Cuando esa señal se pasa por alto, el resultado puede ser una hipoxia perinatal con secuelas irreversibles.
En Sardinero Abogados revisamos con frecuencia partogramas y registros de monitorización fetal, también llamados registros cardiotocográficos, en los que las alteraciones ya estaban presentes antes de que se actuara. En este artículo te explicamos qué debe vigilar el equipo médico durante el parto y cuándo un fallo en esa vigilancia constituye negligencia.
Qué debe detectar el monitor fetal a tiempo
El registro cardiotocográfico muestra patrones que anticipan el sufrimiento fetal mucho antes de que se produzca un daño grave. Entre los signos que obligan a actuar de inmediato están las desaceleraciones tardías repetidas, la pérdida de variabilidad de la frecuencia cardíaca y la bradicardia mantenida.
Ante cualquiera de estos patrones, el protocolo obliga a tomar medidas en minutos, no en horas. Puede ser necesario cambiar la posición de la madre, suspender la oxitocina si se estaba usando para acelerar el parto, o indicar una cesárea urgente. El tiempo que transcurre entre la señal de alarma y la decisión clínica es, en la mayoría de casos, el punto central de la reclamación.
Errores más frecuentes en la interpretación del monitor
- El personal de guardia no revisa el trazado con la frecuencia que exige el protocolo del hospital.
- Se atribuyen las alteraciones a un fallo técnico del aparato sin comprobarlo con una exploración directa.
- Se continúa con la perfusión de oxitocina pese a signos claros de sufrimiento fetal.
- No se avisa al obstetra de guardia hasta que el cuadro ya es crítico.
- Falta constancia escrita de la hora exacta en que se detectó la alteración, lo que dificulta reconstruir los hechos después.
Cómo se demuestra la relación entre el fallo y la hipoxia
La historia clínica y el propio registro del monitor son las pruebas principales en este tipo de casos. Un perito en obstetricia puede determinar, a partir del trazado impreso o digital, en qué momento exacto debería haberse actuado y cuánto tiempo transcurrió realmente hasta la decisión clínica.
Esa diferencia temporal, unida al informe neonatal del bebé al nacer, las pruebas de imagen posteriores y las analíticas, permite establecer si la hipoxia se produjo por un retraso evitable en la respuesta médica. Cuanto antes se solicite el registro completo del parto, menor es el riesgo de que se pierdan datos relevantes para el caso.
Qué hacer si sospechas un fallo en la monitorización de tu parto
Pide una copia íntegra de la historia clínica, incluido el trazado del monitor fetal y las anotaciones de enfermería y obstetricia turno a turno. Este documento es tuyo por derecho y el hospital está obligado a entregarlo.
En Sardinero Abogados trabajamos con peritos especializados en obstetricia (médico especialista en ginecología y obstetricia, pediatra y matrona) que analizan el registro para determinar si hubo un retraso injustificado en la actuación médica. Si tu hijo sufrió hipoxia durante el parto y crees que el monitor mostraba señales que no se atendieron a tiempo, contacta con nuestro equipo para valorar tu caso.








