Un ictus no termina en el momento en que el paciente sale del hospital. Las primeras 72 horas tras el episodio son las de mayor riesgo de recaída, y muchos pacientes reciben el alta antes de que ese margen haya pasado. Cuando eso ocurre y el paciente sufre un segundo ictus, secuelas mayores o la muerte, la familia empieza a preguntarse si el alta se dio demasiado pronto.
En Sardinero Abogados analizamos cada semana historiales de pacientes dados de alta sin las pruebas de control adecuadas o sin haber estabilizado los factores de riesgo que provocaron el ictus. En este artículo te explicamos cuándo un alta hospitalaria tras un ictus puede considerarse negligencia médica y qué pasos seguir si sospechas que fue tu caso o el de un familiar.
Qué debe comprobar el hospital antes de dar el alta
Los protocolos de las unidades de ictus establecen una serie de controles obligatorios antes de enviar al paciente a casa. Entre ellos figuran la resonancia o TAC de control, el ajuste de la medicación anticoagulante o antiagregante, la valoración de disfagia y el informe de un neurólogo que confirme la estabilidad clínica.
Cuando alguno de estos pasos se omite y el paciente sufre un empeoramiento, ese hueco en el protocolo suele ser la prueba central del caso. Los informes médicos y las notas de enfermería reflejan qué se hizo y qué se dejó de hacer, por lo que son el primer documento que debe revisar un abogado especializado en negligencias médicas.
Señales de que un alta fue prematura
No todas las recaídas tras un ictus implican negligencia. Un alta prematura suele reconocerse por alguna de estas circunstancias:
- El paciente seguía con síntomas neurológicos activos, como debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar, en el momento del alta.
- No se realizó una prueba de imagen de control antes de enviar al paciente a casa.
- Los factores de riesgo, como la hipertensión o la fibrilación auricular, no quedaron controlados con medicación.
- El alta se produjo por falta de camas o presión asistencial, sin justificación clínica en el informe.
- No se programó revisión con neurología en los días siguientes pese a existir un protocolo que lo exigía.
Qué pasa si el paciente sufre un segundo ictus tras el alta
Un segundo episodio en los días o semanas posteriores al alta agrava de forma notable el pronóstico y suele dejar secuelas mayores que el primero. En estos casos, la responsabilidad del hospital se valora comparando lo que el protocolo exigía en atención a las circunstancias del paciente con lo que realmente se hizo antes de firmar el alta.
Si un perito médico independiente confirma que el segundo ictus era evitable con los controles adecuados, existe una base sólida para reclamar. La infracción de la lex artis en estos casos resulta evidente cuando el daño se produce después de que el hospital ya tuviera toda la información del paciente en sus manos.
Qué hacer si sospechas un alta prematura
Lo primero es solicitar la historia clínica completa, incluidas las notas de enfermería y el informe de alta firmado por el neurólogo. Ese documento debe conservarse sin modificar y entregarse a un abogado especializado en Derecho sanitario antes de que pasen los plazos de reclamación.
En Sardinero Abogados trabajamos con peritos médicos que analizan si el alta se ajustó al protocolo de la unidad de ictus correspondiente. Esa valoración pericial es la que determina si el caso tiene viabilidad y qué cuantía puede corresponder por los daños sufridos.
Si a ti o a un familiar os dieron el alta tras un ictus y hubo una recaída posterior, contacta con nuestro equipo para una valoración inicial del caso.








